A de Activista

Vendiendo Amnistía por teléfono

Durante las pasadas semanas estuve en un proyecto piloto de Amnistía bastante curioso.  La idea era que gente que conocemos la organización y que sentimos y padecemos con ella, la “vendieramos” por teléfono.

Ya se habían hecho campañas de telemarketing contando para ello con personas profesionales pero ajenas al movimiento.  Así que se quiso probar con personas que tenemos alto compromiso.  Para mí, entre otras cosas, ha servido de pequeño estudio digamos, sociológico, no sólo por el tipo de trabajo que nunca había hecho, sino por el tipo de persona que se pone del otro lado de la línea.  Aclaro que todas las personas llamadas son ciberactivistas de nuestras campañas, que han dado su consetimiento para ser contactas y a las que, unas semanas antes, se les envío un mail para recordarles que si no querían recibir llamadas, podían darse de baja de la base de datos.

Dicho esto, seguro que muchxs pensaréis que fue pan comido, total, ya saben que les vamos a llamar.  Pues no, nada más lejos de realidad.  Os resumo las cosas con las que nos hemos ido encontrando a lo largo de los días:

  • Personas que se indignan y preguntan “¿pero de dónde habéis sacado mis datos?” y que cuando se les explica se quedan con la boca pequeña sin nada más que decir.  En fins, reafirmo la teoría que pulula entre quienes curramos en o para ámbitos online: el/la usuario/a NO LEE.
  • Personas super comprometidas con otras organizaciones.  Suelen ser bastante majas.  Hasta una hermanita de la caridad nos ha atendido.
  • Casos especiales: personas que están llorando cuando atienden, otras que dicen estar internas en un centro psiquíatrico y otras a las que seguramente las hemos pillado en momentos muy comprometidos, visto el grado de jadeos por segundos.  Ayns.
  • Gente que cuelga o que hace el típico: “lo siento, no te escucho bien..grs.esesreeres..hay interferencias..serfselirjprsmerk..pí-pí, pí-pí..píiiiiiiiiiiiiiiiiii”
  • Otras que te cuentan su vida en verso y no sabes como cortar.
  • La típica que se hace el discurso un ocho con cosas como: “me gustáis pero no entiendo por qué no apoyáis a Castro” o “es que como estáis de parte de la dictadura de Chávez en Venezuela”.  Estas para mí, son las peores.  Me parece que firman nuestras campañas como podrían firmar cualquier cosa sin darse el tiempo a entender - o siquiera preguntar -  sobre la filosofía y formas de trabajar de la organización.

Es una labor intensa el tratar de convencer a la gente de que vale, hay crisis, pero que esto no debería afectar la lucha por la justicia y la dignidad.

Por lo pronto, me parece a mí que la persona del equipo que no pertenece a la organización y que hoy vende Amnistía como mañana jamones o seguros, es quien está consiguiendo más socixs.  Si es que al final, la cosa parece cuestión de marketing más que de discurso. Ya se lo oí decir a mi madre alguna vez cuando me presentaba o hablaba de mí: “y esta es mi hija, la de las causas sociales.  No se va a hacer rica, pero es tan seria con sus ideales”.  Vamos, que aquí la menda, no se como un colín. :)

La Declaración Universal de los DDHH, papel mojado

Estaba yo en la plaza, bajo el paragüas protegiéndome de la lluvia, lanzando la pelota a mi perro -que aunque llueve, truene o relampaguee él tiene que salir a correr- y leyendo el especial que ha hecho la revista semanal de El País sobre el 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que se celebra mañana 10 de diciembre, cuando veo pasar una mujer con dos niños de unos 6 y 8 años, vestidos ellos de “cazadores”  con unas metralletas de juguete, con sus balitas colgando y todo.

A veces me levanto con el pesimismo subido.  La verdad, la realidad tampoco ayuda mucho que digamos.

Me frustra que tantas leyes y reglas pensadas para mantener el respeto y la dignidad de todas y todos, se quede en el puro papel.  Y nada más gráfico que ver como éste se mojaba mientras más allá, dos niños jugaban a matar.

Ya lo comenta Irene Khan en el texto que aparece este domingo en el citado semanal:

(…)

Sesenta años después, y a pesar de los avances, la injusticia, la desigualdad y la impunidad siguen siendo los rasgos distintivos de nuestro mundo, y los Gobiernos arrastran un triste legado de traición a estos principios. Muchos de ellos han mostrado más habilidad en ejercer el abuso de poder que en respetar los derechos de las personas a quienes gobiernan. Tras seis decenios de promesas incumplidas, los derechos humanos están en riesgo.

Es cierto que se han creado multitud de normas, sistemas e instituciones de derechos humanos, y que se ha avanzado gracias a ellos. El número de países que brindan protección constitucional y jurídica a los derechos humanos es mayor que nunca. La pena de muerte se dirige hacia la abolición total, el mercado internacional de armas va camino de ser regulado, y desde la detención de Augusto Pinochet por acción de un juez español, el mundo es un lugar cada día más pequeño para los perpetradores de crímenes atroces contra las personas. Y sin embargo, ante las numerosas y acuciantes crisis que salpican el planeta, no existe una visión común entre los líderes mundiales para hacer frente a los retos contemporáneos en materia de derechos humanos.

Mientras los mercados financieros mundiales se tambalean, los intereses de los pobres e indefensos corren el riesgo de caer en el olvido. La pobreza es la más grave y extendida crisis de derechos humanos que vivimos, pero no hay voluntad política para hacerla frente. Al menos dos mil millones de conciudadanos siguen viviendo en la pobreza, luchando para conseguir agua, alimentos y vivienda. El cambio climático nos afecta a todos, pero los más pobres serán los más perjudicados, ya que perderán sus medios de vida. En julio de 2007 se alcanzó el ecuador del calendario fijado por la ONU para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio en 2015. Es muy improbable que esos objetivos se cumplan. Otra promesa traicionada.

(…)

Hoy es más necesario que nunca reconstruir la unidad de propósito. Los derechos humanos internacionalmente reconocidos siguen proporcionando el mejor marco para afrontar estas situaciones: representan un consenso global sobre los límites aceptables y los defectos inaceptables de las políticas y las prácticas de los Gobiernos. Y la Declaración Universal es un plan de acción tan acertado para un liderazgo clarividente como lo fue en 1948. La diferencia es que ahora existe un movimiento global de ciudadanos que pide a sus dirigentes que adquieran de nuevo el compromiso de respetar y promover los derechos humanos

Entérate, Indígnate, Actúa

Ese es el lema para mover el activismo de la sección chilena de Amnistía. Me encanta.  Igual porque vivo en una indignación perpetua.  No se salvan ni las patas de gallo. ¡¡¡¿Qué digo?!!! esas menos que nadie.  Uff

“¿Me da una de 2.0 para Amnistía, por favor?”

Por fin alguien nos ha oido (digo, a lxs tres que llevamos bastante tiempo reclamándolo) y vamos a comenzar a pensar con el chip 2.0 en Amnistía.  Como ya he comentado en otras ocasiones, hay mucho para reflexionar y tomar decisiones.  Desde luego, yo soy la que más tiene prisa.  El tiempo pasa, internet avanza y nos deja tiradxs.  Pero así son las cosas de palacio, van despacio.  Lo curioso es que a nivel internacional, el movimiento aún no lo contempla, así que la sección en España, será pionera (ya véis)

Los pasos, de manera general, que vamos a seguir son:

  • Elaboración de un documento donde quede muy claro qué es eso de la web 2.0, qué elementos lo componen, qué deberíamos usar según nuestra filosofía y qué deberíamos usar según la conveniencia.  Vamos, algo como lo que había hecho hace un par de meses y que dejé en el blog, pero más elaborado.
  • Presentación del documento a lxs directivxs.  Una vez se llegue a un concenso, pasamos a
  • Elaboración de una estrategia online.
  • Aprobación en la Asamblea General (sí, sí, TODO pasa por la asamblea)
  • Difusión de la estrategia a grupos por toda España y no, no me voy con la mochila por ahí.  Además de internet, usaremos canales para “predicar la palabra 2.0″ de manera offline, que ya existen para hacer llegar a lxs activistas variadas propuestas.
  • Formación off line sobre cómo usar las herramientas escogidas en pro de los objetivos de Amnistía.  Aquí hago un inciso: aunque no lo creáis (o sí), es super difícil movilizar a lxs activistas hasta Madrid (que es donde se suele hacer la formación y no por chovinismo, sino porque queda en el mero medio del país) aunque se les abonen los gastos.  La cosa es que hemos pensando que hacer formación sólo para este tema (que pocxs, lamentablemente, consideramos importante) no atraería ni a una mosca, así que seguramente lo que haremos será juntarlo con alguna que vaya sobre gestión o motivación de activismo que suelen ser más concurridas (jum, aunque para mi gusto, no tanto como quisiera)
  • Y queda el final, lo que la mayoría de la gente no ve cuando se embarca en estos berenjenales: dinamizar lo que se ha creado y ya lo veo, todo muy al estilo amnistioso.  Serán activistas de todos lados dinamizadxs a su vez por una metadinamizadora y esto lo pongo en femenino, porque no se que me da que será una tarea que me caerá cuando terminemos todo el periplo, o sea, hacia finales del 2009.  Jojo

Dinamizar reuniones creativas

Mi querido Isma, alma de Juego de llaves y de la web de referencia sobre creatividad www.neuronilla.com,  ha hecho este vídeo sobre cómo dinamizar reuniones de trabajo de equipo usando esa parte que todxs tenemos, pero que a algunxs nos cuesta identificar y explotar: la creatividad

Aquí os lo dejo.

Sorpresas y peripecias de una activista en Amnistía Internacional (España)


Greenpeace. Yo soy Antinuclear